Miguel Ángel Peña Valenzuela, graduado de honor del FEM, “Se trata de una nueva generación de docentes, cuya propia convicción es la generación de la transformación”

por Rafael Paulino
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Discurso pronunciado en el Acto de Graduación Ordinaria 2023

El fundador de la República de Turquía, Mustafá Kemal Atatürk, en los tiempos de su apogeo hizo referencia a los profesionales de la enseñanza de la siguiente manera:

“Un buen docente es como una vela: se consume para iluminar el camino de otros”

Esto nos invoca a prestar reverencia a nuestro compañero y hermano en la fe, Natanael Eusebio Aybar, graduando de la carrera de Lengua Española y Literatura orientada a la Educación Secundaria del recinto Fèlix Evaristo Mejía. Joven entendido y esforzado, deseamos consuelo y fuerzas para la familia.

Es un grato honor y placer estar aquí en representación de todos los que formamos parte de esta comunidad educativa para celebrar este importante logro: la Graduación Ordinaria 2023, a través de la cual, la sociedad dominicana recibe 269 profesionales de la educación, que sin lugar a dudas, impactarán de manera positiva y eficaz en la calidad de los aprendizajes, un anhelo diacrónico del sistema educativo. Se trata de una nueva generación de docentes, cuya propia convicción es, “La generación de la transformación”.

La gratitud, es la virtud que puede servirnos para apreciar cada detalle de las experiencias enriquecedoras de la vida. Por eso, agradecer a Dios todopoderoso, que a pesar de luchas y dificultades, a partir de este día, cada uno de nosotros puede gritar a los cuatro vientos y a duro pulmón: ¡alcanzamos la meta! y con el mismo ímpetu anunciar que formamos parte de la legión de “Transformadores de Vidas”.

Es necesario expresar un excelso agradecimiento al Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña y sus autoridades, por brindar un espacio de oportunidades para garantizar la formación de docentes de excelencia atendiendo a las necesidades de hoy en día. También, es menester dar las gracias al cuerpo docente de la institución. Queridos profesores, son ustedes los arquitectos del conocimiento, los guías que han moldeado las mentes y los corazones de estos futuros educadores. Han sido el faro que iluminó el camino de estos estudiantes, y su contribución es invaluable. Reciban nuestras más sinceras manifestaciones de afecto y de cariño.

Debemos expresar nuestra gratitud a los familiares, tutores y allegados. Sin su apoyo inquebrantable y amor incondicional, este día no sería posible. Ustedes, al igual que nosotros, tuvieron que pasar muchas vicisitudes, y no fue en vano el esfuerzo, porque hoy son copartícipes de los “frutos” de aquellas “semillas” llamada crianza que depositaron en nosotros.

Hoy es un día que nos lleva a las calles, a la familia, a la sociedad, cargados de regocijo y de mucho júbilo pero, esto demanda que nos adentremos en espacios y escenarios de profunda reflexión. Los educadores que nos graduamos no tan solo hemos completado un ciclo de estudio, sino asumimos con integridad y compromiso la responsabilidad de guiar y formar a las futuras generaciones. El papel del docente es fundamental en la construcción del futuro de una nación, y nosotros, queridos graduandos, estamos llamados a ofrecer una educación integral e inclusiva, respetuosos de las individualidades, a su vez, garantes de la identificación y el ensanchamiento de las competencias de nuestros estudiantes, con quienes tenemos la responsabilidad de fraguar los linderos de una nueva sociedad.

Como expresó el filósofo e historiador francés, Jacques Martín Barzun: “La enseñanza es el arte de ayudar a los demás a aprender, y el compromiso del docente es cultivar ese aprendizaje.»

Graduandos, hoy se recogen los frutos de años de dedicación, esfuerzo y sobre todo sacrificio. Muchos salíamos cada día de lugares sumamente distantes para llegar a tiempo a la universidad, otros pasaban días y noches estudiando, y no tan solo esto, todos tuvimos que sobrevivir a una devastadora pandemia que golpeó de manera contundente a las familias, a la educación, al país, la cual nos forzó a ser resilientes y adaptarnos a nueva modalidad. Hemos superado grandes desafíos, pero a cambio adquirimos conocimientos y crecimos como excelentes seres humanos y profesionales, y aún estas experiencias, de manera fortuita, nos permitieron conocer personas maravillosas, crear lazos familiares con aquellos que nos acompañaron desde el primer día. Más ahora, recuerden que nuestra formación no termina aquí; más bien, este es el inicio de una nueva etapa en la que compartiremos nuestra sabiduría con otros.

Ese compartir conocimientos implica seguir aprendiendo; tenemos que colocar en nuestro rumbo la continuidad de nuestra formación. Es tiempo de acudir a formaciones de cursos talleres de actualización, diplomados, maestrías y programas doctorales como forma de profundizar en lo que hemos aprendido.

Este acto de investidura constituye un sello de compromiso con la educación. Nos corresponde el rol de poner en práctica el ideal de que: la educación es el motor del progreso de una sociedad. A medida que asumimos nuestros roles como docentes, tutores y modelos a seguir, les insto a que mantengamos siempre en mente la importancia de nuestra labor. La sociedad está en declive, en una absoluta autodestrucción, por tanto, es necesario entender que educar no es transmitir conocimientos vacíos, sino cultivar valores, fomentar la curiosidad y promover la inclusión.

Es oportuno extender una invitación especial a reflexionar y aferrarnos a lo que predicó Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar vidas, de inspirar a jóvenes a alcanzar sus sueños y de contribuir a nuestra nación. Procuremos no subestimar nunca el impacto y la influencia que podemos ejercer sobre los demás como educadores, y nosotros conocemos de primera mano, gracias a las practicas docentes, las necesidades del sistema educativo y el efecto que podemos tener sobre este.

En este día de graduación, celebremos no solo los diplomas que recibimos, sino la responsabilidad asumida. La República Dominicana y el mundo necesitan docentes como nosotros, comprometidos con la excelencia y la transformación positiva de la sociedad.

Como el pedagogo Paulo Freire dijo “No hay denuncia verdadera sin compromiso de transformación, ni compromiso de acción”.

Felicitaciones de todo corazón. Que el futuro esté lleno de éxitos, satisfacción y, sobre todo, de un profundo impacto en la vida de quienes tengan la suerte de cruzarse en nuestros caminos.

Miguel Ángel Peña Valenzuela, Graduado de honor del recinto Félix Evaristo Mejía, FEM.

MS

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