Yendry Marius Rojas Ynfante, graduada de honor EPH: “En el ISFODOSU, sembramos sueños y cosechamos futuros brillantes para la educación dominicana”.

por Rafael Paulino
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Discurso pronunciado en el Acto de Graduación Extraordinaria 2024.

“Buenos días a todos, honorable rectora del ISFODOSU Doctora Nurys del Carmen González, distinguidos vicerrectores, invitados especiales, distinguidos miembros de la prensa y medios de comunicación que nos acompañan, estimados compañeros graduados, señoras y señores.

Es un privilegio dirigirme a ustedes en esta ocasión memorable, representando a mis colegas y compañeros presentes. Este momento está inspirado de emociones y el deseo de celebrar, pero, antes que nada, es propicio recordar y expresar nuestra gratitud. Como afirma el pintor Henry Ward: «la gratitud es la flor más hermosa que florece del alma». Y sin duda alguna, somos el vivo ejemplo del significado de este valor en estos años de estudios. En este sentido, en nombre de todos los graduados, deseo expresar nuestro sincero agradecimiento a aquellos que han contribuido a hacer realidad este anhelo que hoy estamos cumpliendo.

– Agradecemos, primero a Dios por llamarnos a ejercer el noble y sublime oficio de la enseñanza.

– Reconocemos con gratitud a la rectora del ISFODOSU, la Doctora Nurys del Carmen González, así como a las diversas autoridades que conforman esta alta casa de estudios.

– A nuestros excepcionales maestros, gracias a ellos por convertir cada clase en un espacio para compartir conocimientos y por considerar la educación como un elemento integral en nuestras vidas. Sus experiencias han sido un invaluable canal para enseñarnos de manera reflexiva y humana.

– Damos gracias a la pastoral universitaria por su carisma salesiano, que inspira valores, enriquece nuestras vidas y fortalece el vínculo como familia universitaria.

– Agradecemos al personal administrativo y de apoyo por su incansable labor. Gracias por trabajar arduamente para alcanzar cada objetivo institucional y por cuidarnos con tanto esmero.

– A nuestros familiares y amigos les expresamos un sincero agradecimiento por su compañía y apoyo durante los años de estudio. Gracias por ser el pilar principal y darnos ánimo para seguir adelante.

– Agradecemos de todo corazón a nuestros compañeros, por compartir momentos de tristeza y alegría, por asumir el reto y aprender juntos. Gracias por hacer de este camino de aprendizaje una experiencia maravillosa.

Indudablemente, todo tiene su génesis en nosotros mismos, como diminutas semillas plantadas con la esperanza de desarrollarse y crecer hasta alcanzar la cima más alta. En este día, somos protagonistas de nuestra propia narrativa, reflejamos con júbilo los desafíos conquistados, los primeros proyectos alcanzados y las entretenidas anécdotas del trayecto universitario.

Este relato representa el inicio de nuestro viaje educativo, equiparable a una semilla que cae en un terreno fértil. Contrario a lo que algunos puedan pensar, esta historia no culmina hoy; más bien, encuentra su materialización en nuestra entrada al mundo de la educación, un espacio en el que estamos llamados a dejar una huella positiva.

Recordemos con aprecio esos momentos inolvidables en los que compartimos conocimientos con nuestros compañeros. Nuestra presencia en este escenario, como miembros recién graduados, se debe a la firme convicción, dedicación y vocación docente. Es el resultado de haber echado raíces profundas en el terreno fértil de la enseñanza. ¿Cuántos sacrificios hemos hecho para llegar hasta aquí, cierto?

En este momento, quiero que recordemos las madrugadas dedicadas al estudio para esa prueba, las veces que nos quedamos dormidos frente al ordenador, la inquietud que hemos sentido al quedarnos sin electricidad en momentos críticos, las tantas cartas enviadas, la emoción desbordante al ver que un documento se carga justo a tiempo, apenas unos segundos antes de que la plataforma se cierre, o los fines de semana que sacrificamos por culminar esas relevantes asignaciones. También, no puedo dejar de mencionar los días lluviosos donde no encontrábamos transporte o cuando nuestros zapatos estaban empapados de agua, los días de mucho calor o las veces que nos sentábamos a comer mientras contábamos nuestras experiencias de la práctica docente. Un momento a destacar en la pandemia fueron las clases virtuales cuando se nos iba el internet a mitad de la exposición o cuando se quedaba el micrófono abierto, creo que a muchos nos llegó a ocurrir. Por ello, estos eventos son vivencias que quedarán siempre en nuestros corazones.

La Pedagógica Dominicana nos ha brindado innumerables experiencias que han moldeado nuestro criterio ético, humano y académico. Desde el momento en que cruzamos sus puertas, nos sumergimos en un ambiente de aprendizaje focalizado. Esta institución nos enseñó a ser críticos, a cuestionar, a investigar y a pensar de manera independiente. Nos impulsó a desarrollar un criterio ético basado en valores como la honestidad, la responsabilidad y el respeto hacia los demás.

En la actualidad, ser maestro es iluminar el camino del aprendizaje, para nutrir las mentes con sabiduría y los corazones con comprensión. Por esto, para ser el tipo de docente que nuestros estudiantes necesitan, debemos cultivar una pasión profunda por enseñar y aprender. Esta pasión nos llevará a superar desafíos y a buscar constantemente formas de innovar en nuestra labor educativa.

Queridos colegas, nos encontramos en un punto de inflexión, donde somos la cosecha del presente y la promesa del porvenir. Nuestro himno institucional no pudo ser más acertado, aquí está el ISFODOSU. Ahora que nos graduamos, nuestra función va más allá de impartir conocimientos; somos mediadores del aprendizaje, guías que inspiran y modelos a seguir para nuestros estudiantes. Debemos cultivar en ellos no solo el amor por el aprendizaje, sino también los valores éticos y morales que los ayudarán a ser ciudadanos íntegros.

Finalmente, a partir de esta grata experiencia universitaria, tengo la certeza de que somos la antorcha que guiará el camino hacia un mañana más prometedor. Sigamos adelante con pasión, entusiasmo y compromiso, porque el mundo necesita maestros apasionados. En el ISFODOSU, sembramos sueños y cosechamos futuros brillantes para la educación dominicana. Felicitaciones a todos por culminar esta etapa de siembra y estar listos para la cosecha de nuevos logros como profesionales de la enseñanza”.

¡Muchas gracias!

Yendry Marius Rojas Ynfante, graduada de honor del recinto Emilio Prud´Homme, EPH.

Miércoles 17 de abril 2024.

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