Yoskar Antonio Mateo Encarnación, docente UM: “Ser parte de esta institución es un compromiso constante con la calidad, innovación y transformación educativa”

por Rafael Paulino
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Nativo de la localidad Maguana Arriba, una comunidad al norte, enclavada al pie de las montañas del Distrito Municipal Las Maguanas-Hato Nuevo, provincia San Juan, el docente Yoskar Antonio Mateo Encarnación nos cuenta su historia como profesional y ser humano.

Su infancia estuvo marcada por la sencillez y la humildad. Es el mayor de cuatro hermanos, hijo de Yolanda, una maestra de escuela pública y de Jesús, un ebanista trabajador. Dice que creció en condiciones muy limitadas, pero con valores sólidos, amor, fe y un fuerte sentido del esfuerzo y la responsabilidad.

“Somos una familia profundamente unida, solidaria y resiliente. Siempre hemos estado ahí los unos para los otros, tanto en los momentos difíciles como en los de celebración. Gracias a esto, soy un hombre comprometido, trabajador incansable, profundamente dedicado a mi familia y a la educación. Me mueve la búsqueda de la excelencia, la sensibilidad social y una fe firme en Dios. Admiro profundamente la naturaleza, porque en ella veo una expresión viva del amor divino”, dice el profesor Yoskar.

Ingresó a la edad de 22 años a estudiar la licenciatura en educación física al Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, ISFODOSU, Recinto en San Juan, Urania Montás, UM, en el año 2012, a través de la motivación inicial y decisión práctica, por la limitada oferta universitaria en la provincia. Al poco tiempo descubrió que educar era más que una carrera, un llamado. Por lo que se enamoró del impacto transformador que tiene la educación, y hoy se entrega con pasión a formar docentes de excelencia, especialmente en el área de la Educación Física.

Se graduó en el año 2015 con los más altos honores, superando muchas barreras económicas. En ocasiones no tenía ni para el combustible del motor, ni para los materiales académicos. Renunció a su trabajo para poder asistir a clases todos los viernes, lo que implicó muchos sacrificios personales y familiares. Tuvo el privilegio de ser el orador en el acto de investidura, una experiencia que marcó su vida académica.

“Llevo ya cinco años impartiendo en este recinto las asignaturas de Práctica Docente V y VI, Educación Física y Salud, Condición Física, Educación Física y Nutrición, y Actividad Física y su Base Metabólica. Para mi, ser docente aquí es un inmenso privilegio y un gran reto. ISFODOSU no solo es mi alma máter, es el espacio donde se forjan los mejores educadores del país. Ser parte de esta institución es un compromiso constante con la calidad, innovación y transformación educativa”, menciona Antonio.

El maestro afirma que el ISFODOSU le ha brindado espacios de formación, investigación y crecimiento profesional. Cada clase, cada estudiante y cada proyecto han contribuido a su evolución como educador.

Mateo está felizmente casado con Gissette Luciano, su compañera de vida y gran apoyo. Es padre de dos maravillosos hijos: Ian, de seis años, e Yssett, de seis meses y residen en el mismo lugar donde creció, Maguana Arriba, Distrito Municipal Las Maguanas-Hato Nuevo.

En su tiempo libre disfruta profundamente compartir con la familia, especialmente en entornos naturales. También dedica tiempo a la lectura científica y a la producción de materiales audiovisuales que aporten a la formación de sus estudiantes.

Ha impartido asignaturas de posgrado en la Universidad Católica Tecnológica de Barahona, UCATEBA. También ha realizado diplomados en Práctica Docente e Investigación Educativa; cursos de Moodle básico y avanzado, formación internacional en liderazgo juvenil, prevención del VIH/SIDA, locución profesional, inglés de inmersión, el programa de Jóvenes Embajadores en Estados Unidos, entre otros.

“Me identifico con la frase -Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera… enseña a los hombres a anhelar el mar, de Antoine de Saint-Exupéry. De ahí el impacto directo en la vida de mis estudiantes me envuelve. Ver cómo desarrollan su pensamiento crítico, valores y compromiso con la sociedad es una de las mayores satisfacciones”, afirma Encarnación.

Yoskar recuerda con mucho cariño ser jurado de trabajos finales de grado, evaluador de tesis, tallerista en Zotero, ponente en congresos nacionales e internacionales y moderador en paneles sobre buenas prácticas docentes.

Cada experiencia ha representado una oportunidad de crecimiento y contribución. Uno de los momentos más emotivos que siempre lleva consigo ha sido cuando los grupos de práctica docente, al terminar las actividades de despedida, le entregaron una placa de reconocimiento, destacando la guía y la formación recibida.

Actualmente participa en una formación de la UNESCO-ISFODOSU sobre desarrollo competencial docente y tiene contemplado iniciar este año el Doctorado en Ciencias del Deporte en la Universidad Católica de Murcia.

Algunos de los reconocimientos más significativos han sido: Líder comunitario, año 2014; graduado con mayor honor, 2015, Docente que Inspira, 2023 y varias menciones en programas internacionales de formación.

Su consejo para los jóvenes que quieren ser docentes es cultivar la vocación y la pasión; enseñar no es simplemente una profesión, es una causa de vida. Esta carrera necesita gente comprometida, crítica, empática y convencida del poder transformador de la educación.

“Un buen educador es quien enseña con el ejemplo, forma con amor, transforma con conocimiento y deja huellas que perduran más allá del aula”, culmina el docente.

RL

 

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