Jelffry Pérez Coronado, estudiante EPH: “Me siento profundamente agradecido y orgulloso de formar parte de la “casa de la alegría”, una institución reconocida por su calidad y su compromiso con la formación docente”.

por Rafael Paulino
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Nuestro estudiante, Jelffry Pérez Coronado, es un joven de 23 años originario de Loma Firme, La Vega, que se destaca hoy como un testimonio de entrega y crecimiento dentro del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, ISFODOSU.

Tras completar cuatro años de estudios, Pérez Coronado define su experiencia en la institución como un «privilegio y honor».

“Ser estudiante de este recinto me ha marcado de manera muy positiva, ya que ha fortalecido mi disciplina, responsabilidad y compromiso con mi formación. Además, me ha dejado una experiencia enriquecedora gracias a la gran variedad de actividades extra curriculares, a las exigencias académicas y a la eficiencia de los departamentos que brindan apoyo a los estudiantes. Todo esto ha contribuido a mi crecimiento tanto personal como profesional, por lo que me llevo una impresión muy positiva de todo este proceso formativo”, afirmó Pérez.

Criado en un ambiente familiar estable y lleno de cariño, Pérez realizó sus estudios primarios y secundarios en comunidades de La Vega como Jagua Gorda y La Lanada.

Su decisión de estudiar educación fue impulsada por la inspiración de sus propios profesores y la oportunidad de acceder a una beca completa.

El joven eligió la mención de Ciencias Sociales, motivado por la metodología dinámica que observó en sus maestros durante su etapa escolar.

Durante su estancia en el ISFODOSU, el estudiante Jelffry Pérez ha enfrentado retos que fortalecieron su carácter, desde la adaptación a las altas exigencias académicas hasta el manejo del trabajo en equipo y el estrés en periodos de evaluación.

«La universidad me mostró nuevos retos que ampliaron mi perspectiva», señala el estudiante, quien además participó activamente en los clubes de Voleibol, Dominó y en el periódico universitario «Recreo».

Para Pérez Coronado, un buen educador es aquel que planifica con propósito y evita la improvisación.

Su mayor satisfacción reside en ver la sorpresa de sus alumnos al aprender algo nuevo.

Con la firme convicción de que el amor por la profesión es vital para el éxito, Jelffry continúa su formación con un diplomado, bajo la premisa de que «siempre hay que seguir creciendo».

Firme en su frase de identidad, “Todo se puede, pero no todo se debe”, Jelffry Pérez Coronado representa la nueva generación de docentes comprometidos con la calidad educativa en la República Dominicana.

EC/

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