Máxima Altagracia Rodríguez Paulino, docente LNNM: “En el ISFODOSU he podido disfrutar de un completo desarrollo profesional”

por Rafael Paulino
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En sus primeros años de infancia, en el municipio Licey Al Medio, provincia Santiago, Máxima Altagracia Rodríguez Paulino disfrutaba de los cuentos que su padre le hacía junto a sus hermanos, para entretenerla a causa de la falta de energía eléctrica.

“Yo cargaba el agua que se consumía en casa a distancias considerables en una burra, que me demandaba toda una mañana o tarde, dependiendo mi horario de la escuela. Caminaba descalza y preparaba alimento para los animales, como pavos, gallinas, pollos, patos y cerdos, entre otras cosas”, dice Máxima.

Gracias a estas experiencias, Altagracia se define como una mujer auténtica; de voluntad firme, empática, respetuosa de las normas, valora la disciplina, constante aprendiz y diestra en actividades que requieren el uso de la mente y un poco distraída con las tareas manuales. Penúltima de 14 hermanos y la única en obtener una formación universitaria.

En un principio, la docencia no fue su primera opción al concluir el bachillerato, aunque un test psicológico demostró lo contrario. Debido a una experiencia que le tocó asumir, al sustituir a un maestro de ciencias sociales, en sexto grado de primaria, sin orientación ni planificación previa, le generó ansiedad, que se manifestó con hambre insostenible. Al final cumplió.

Tiempo después, descubrió que su verdadera vocación era la docencia y, al ser egresada del Liceo Mercedes Peña, impartía clases de informática, pues terminó la licenciatura con honores, cumlaude, en la Universidad Tecnológica de Santiago, UTESA.

“Al cabo de poco tiempo realicé el programa de Habilitación Docente en el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, ISFODOSU, el cual describo como muy completo y efectivo para preparar a profesionales de cualquier área distinta a Educación para ejercer esta carrera. Esta experiencia la considero maravillosa y fue la que me catapultó hacia el desarrollo profesional que en verdad quería tener. Mi fuerte no es trabajar con los chiquitines, sino con personas jóvenes y adultas”, admite la docente Rodríguez.

Lleva 20 años como docente en el ISFODOSU, aunque inició como encargada de Recursos Audiovisuales en el periodo 2005-2008. Actualmente, imparte asignaturas del área de ciencia y tecnología; cursos del diplomado en tecnología educativa, también afines en programas de maestría y especialidades y del seminario de investigación educativa en la maestría de Gestión de Centros Educativos, asumió carga académica en el área de Ciencia y Tecnología en los distintos planes de estudios, entre otros.

Para ella, ser docente en el recinto LNNM le ha marcado en lo personal y profesional; donde ha experimentando una transformación integral, por las oportunidades de formación académica al crecer y alcanzar metas importantes, como maestrías y doctorado, sino también por el reconocimiento y la confianza que la institución deposita en ella, cada vez que le solicitan colaboración en algún trabajo.

“Ingresar a esta institución lo defino como lo mejor que me ha pasado en mi vida profesional. Desde antes de llegar conocía las oportunidades que brindaba para el desarrollo de quienes laboran en ella, y puedo afirmar que no me equivoqué. En el ISFODOSU he podido disfrutar de un desarrollo profesional completo. Gracias a su patrocinio he obtenido dos títulos de maestría y estoy próxima a culminar el doctorado en Educación. Ser docente del recinto LNNM, para mí, significa gozar de una consideración especial en la sociedad y en el contexto local en el cual me desenvuelvo”, cuenta la Mtra. Máxima.

Ha impartido docencia en el área de Ciencia y Tecnología de la Escuela de Posgrado de la Universidad Abierta Para Adultos, UAPA; asesora de tesis en la maestría de Gestión de la Tecnología Educativa. También ha impartido clases en UTESA, en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, INTEC, Universidad Católica Tecnológica de Barahona, UCATEBA e Instituto Superior de Estudios Especializados en Ciencias Sociales y Humanidades Luis Heredia Bonetti, ISEECSH-LHB.

“Me identifico con la frase -Cuando se desea algo con todo el corazón, el universo conspira para que se logre, del escritor Paulo Cohelo. Esto es porque mi padre me dijo al finalizar la primaria que no iba a estudiar más porque no había dinero, en vez de desanimarme, aumentó mi fuerza de voluntad y mi deseo de ser profesional, gracias a mi esfuerzo, gané una beca y trabajaba mientras estudiaba”, relata Altagracia.

Una vez se encontraba frente a una clase en la que una estudiante le hacía muchas preguntas. Al hacer esto, la Mtra. Máxima llegó a pensar que la estudiante lo hacía en forma de broma y en la última pregunta, antes de contestar, la alumna le tomó de la mano y le dijo que la quería mucho por ser tan buena. Esto le confirmó a la docente que la estudiante buscaba una validación y entendió que un docente debe permanecer sereno y no tomarse las cosas de forma personal.

“Un buen educador es una persona comprometida y responsable, que entiende que su labor va más allá de la transmisión de conocimientos. Alguien capaz de inspirar, motivar y acompañar a sus estudiantes en el descubrimiento de sus propias capacidades. Entiende que trabaja con seres humanos y debe cultivar su aprendizaje académico y desarrollo personal”, sostiene Máxima.

 

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