María Nely Calderón Mora, docente del EPH: “Un buen educador se preocupa por la persona detrás del estudiante, no solo de enseñarle contenido”

por Rafael Paulino
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Aquellas reuniones de niña en su casa donde ayudaba a sus compañeros de niveles más bajos en las asignaciones de matemáticas, han dado hoy sus frutos para la docente María Nely Calderón Mora, del recinto del ISFODOSU ubicado en Santiago de los Caballeros, Emilio Prud’Homme, EPH.

Recuerda que desde pequeña tuvo una fuerte inclinación por la enseñanza y que desde niña “se le daban muy bien los números” y las operaciones matemáticas, detalles por los cuales al día de hoy no se imagina trabajando en otra carrera que no sea la docencia.

“Inicié en el ISFODOSU con 36 años en 2016, impartiendo clases de estadística, matemática financiera, en planes de primaria y secundaria y actualmente me desempeño como coordinadora interina de Práctica Docente. Puedo decir más que un lugar de trabajo es una casa que ha complementado mi formación, porque tuve la oportunidad de fortalecer competencias profesionales y personales”, cuenta entusiasmada María.

Ha recibido tres reconocimientos académicos por parte de la institución, el más reciente el año pasado, en el marco de la celebración del Día del Maestro, gracias a los resultados satisfactorios de las evaluaciones que llevan a cabo los coordinadores, compañeros y estudiantes.

Recuerda que en sus tiempos de estudios universitarios tuvo que hacer muchos sacrificios para lograr su objetivo de provocar cambios en las personas a través de la educación. Oriunda del sector El Cercado, municipio Constanza, provincia La Vega, tuvo que trasladarse a la Ciudad Corazón para lograr optar por el título de licenciada en Matemáticas, mención Física, por la la Universidad Tecnológica de Santiago, UTESA, año 2003. Luego de la licenciatura, realizó la Maestría Matemática Pura y Análisis Estadístico de Investigación.

Además, ha realizado cursos de profesor 2.0, recursos tecnológicos, enseñanza de forma híbrida, diplomado en investigación, entre otros y está interesada en hacer un doctorado en estadística.

“Me defino como una mujer simpática, honesta y responsable y siempre trato de transmitir esas cualidades a mis estudiantes en el recinto EPH, porque el futuro maestro debe percibir en el docente ese amor y disfrute por enseñar y, sobre todo, que se preocupa por el aprendizaje de sus estudiantes”, recalca María.

“Me identifico mucho con la frase: ‘la queja es pobreza y la gratitud es abundancia’, ya que me recuerda a una situación que tuve con una estudiante en mis inicios en el ISFODOSU, porque era muy rebelde, pero a medida que fui tratándola y dándole asistencia personalizada, fue cambiando poco a poco. Me la he encontrado en ciertas ocasiones y siempre me lo agradece. Esos cambios son los que hay que producir en los alumnos”, relata la profesora.

Exhorta a la nueva generación que quiere formar parte de la docencia a asegurarse de que sienten pasión por enseñar, porque si no es así no serán felices: “Esta carrera implica mucho compromiso, no importa en qué nivel se imparta, primaria, secundaria o superior; el amor debe estar presente y el respeto por alumno, el aula y la institución donde vayan a insertarse”.

María Nely, quien en el plano personal disfruta compartir con amigos, reuniones, cantar en karaoke, y de su hogar en compañía de su esposo y sus tres hijos, culmina la entrevista diciendo: “Un buen educador se preocupa más allá; por la persona detrás del estudiante, no solo de enseñarle contenido, le interesan sus sentimientos y que posea valores que le sumarán para el resto de su vida”.

Roger León

 

 

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