Maite Lucía Eguren estudiante del Recinto FEM: “Un buen educador planifica sus clases para corazones y no solo para simples personas”

por Rafael Paulino
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Maite Lucía Eguren, es una estudiante sobresaliente que cursa el décimo cuatrimestre en el recinto del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, ISFODOSU, en Santo Domingo, Félix Evaristo Mejía, FEM.

Eguren ha compartido su inspiradora trayectoria y filosofía educativa, destacando la importancia de la sensibilidad humana y el aprendizaje continuo en la profesión docente.

A sus 22 años está cursando la carrera de Educación Primaria Segundo Ciclo, una etapa que considera crucial porque es donde los sueños empiezan a verse con más sentido.

La estudiante se define como una persona resiliente y capaz, una cualidad que ha aplicado durante sus tres años en el ISFODOSU, superando cambios de residencia y la transición a la vida universitaria post-pandemia.

Su motivación para ser maestra radica en el profundo respeto que tiene por el aula, a la que llama un espacio que alberga millones de sueños y muchísimas carreras.

La estudiante es una defensora de la planificación didáctica enfocada en los alumnos, afirmando que un buen educador planifica sus clases para corazones y no solo para simples personas.

Una de sus experiencias más transformadoras fue la clase de neurociencia con la maestra Lourdes Henríquez, quien no solo le enseñó, sino que le transmitió su pasión, motivando a Maite a contemplar una maestría en neuroeducación en el futuro.

Además de su rendimiento académico, Maite ha sido reconocida con certificados por su participación en la logística de investigaciones, prácticas pedagógicas, movilidad estudiantil y voluntariados.

«Elegí ISFODOSU por todas sus cualidades, oportunidades a los estudiantes y el pensum completo y enriquecedor, como también por el ambiente de familia que desde afuera pude observar», agregó Eguren.

Para la estudiante, ser parte del Recinto FEM significa sentirse «en familia», donde el personal, desde docentes hasta coordinadores, «sabe reconocer los talentos y apreciar a las personas», destacó la estudiante al ser consultada sobre su elección y experiencia en el ISFODOSU.

Maite Eguren aconsejó a los estudiantes interesados en ser docentes, a que recuerden que el maestro es el único que enseña a todas las carreras y vidas profesionales, pero sobre todo a recordar que deben ser humanos y sensibles, porque en sus manos tienen vidas y sueños. “Es como si estuvieras regando plantas, que un día crecerán y serán el futuro del mundo», explicó.

EC

 

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