Hermes Enmanuel German Pimentel, estudiante FEM: “Me siento parte de una comunidad comprometida con la excelencia y con la formación de buenos docentes y eso me motiva cada día a dar lo mejor de mí”

por Rafael Paulino
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El joven estudiante de 20 años de edad, Hermes Enmanuel Germán Pimentel, desde pequeño sintió la vocación de ser maestro. Siempre le gustó enseñar y ayudar a los demás a aprender. En la secundaria, varios profesores de Lengua Española, Sociales y Matemáticas le pedían que apoyara a sus compañeros y muchas veces lo hacía también por iniciativa propia.

Hermes tuvo una niñez feliz, el apoyo y el cariño reinaban en su hogar. Fue un niño curioso, le gustaba aprender cosas nuevas, compartir con sus seres queridos y todas esas vivencias lo forjaron hoy día.

“Aprendí a leer desde muy temprana edad y luego enseñé a mi primo y a dos amigos, algo que me marcó bastante. Una persona que vi como guía en este camino, fue la coordinadora del Politécnico María Isabel Reyes, quien me motivó muchísimo y me hizo creer aún más en mi capacidad para ser educador”, dice Hermes.

Enmanuel se considera una persona positiva, amorosa y empática. Trata de ver el lado bueno de las cosas y de los demás. Le gusta hacer sentir bien a quienes le rodean, ser solidario cuando alguien lo necesita y crear un ambiente agradable donde sea que vaya. Valora mucho el respeto, la honestidad y el trato humano.

Conoció del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, ISFODOSU, gracias a la jornada de Puertas Abiertas durante una visita al politécnico donde asistía. Eligió la Licenciatura en Lengua Española y Literatura Orientada a la Educación Secundaria, en el Recinto en Santo Domingo, Félix Evaristo Mejía, FEM.

“Toda mi vida he disfrutado mucho de la lectura y la literatura en general. Me encanta descubrir todo lo que los textos pueden transmitir y cómo reflejan la realidad desde distintas perspectivas. Además, siempre me ha llamado la atención la lengua en sí misma, sus reglas, estructura y cómo usamos el lenguaje para comunicarnos. Es un área que me apasiona y con la que me siento muy conectado”, dice German.

Eligió el ISFODOSU porque sentía que era el lugar donde podía hacer realidad sus sueños de ser maestro. Constantemente escuchaba muy buenos comentarios sobre la institución; muchas personas la recomiendan y reconocen como la mejor formando docentes. Eso le dio confianza y le motivó aún más.

A lo largo de la carrera, Pimentel ha tenido que manejar algunos retos, como organizar bien el tiempo entre las clases, los trabajos y las responsabilidades personales. En ocasiones, el ritmo académico puede ser exigente, sobre todo cuando se juntan varias tareas. Pero con organización, apoyo de la familia y el compromiso personal, ha podido mantenerse enfocado y seguir avanzando.

“Ya tengo tres años en la academia, es mi noveno cuatrimestre y para mí es un honor y un orgullo formar parte de este recinto. Estudiar aquí representa una gran oportunidad para crecer tanto a nivel académico como personal. Me siento parte de una comunidad comprometida con la excelencia y con la formación de buenos docentes y eso me motiva cada día a dar lo mejor de mí”, afirma Hermes.

Para el joven, ser estudiante del recinto FEM del ISFODOSU le ha marcado de manera muy positiva, porque ha tenido la oportunidad de crecer como persona y como futuro docente y eso ha influido mucho en la forma en que ve la educación y el papel que quiere desempeñar en ella.

Se identifica con la frase en latín «Untrinque Paratus», que significa «Preparado para ambos» o «Preparado para cualquier alternativa» , que se atribuye al poeta romano Virgilio y es usada con frecuencia como referente.

“Mi recomendación para todos esos jóvenes que quieren ser docentes es que si de verdad piensan y sopesan esto, que primero sea su vocación, que les llene, porque es una carrera muy bonita, hay que vivírsela, creérsela y gozársela”, sostiene Hermes.

Recuerda que cuando quiso participar en el programa de Movilidad Estudiantil, una maestra le animó a confiar más en sus capacidades para postularse. pues tenía mucho potencial y solo necesitaba creer un poco más en sí mismo. Le compartió una frase que ella utiliza mucho: ¿Qué es lo peor que te puede pasar, que te digan que no o que sí?. Ese apoyo le brindó seguridad para seguir adelante y la importancia de tener docentes que enseñan e inspiran.

Ha recibido ocho reconocimientos al mérito estudiantil y del Grupo de Investigación Team Pro Calidad de la Educación.

Lo que más le gusta de la carrera es aportar a la formación de los estudiantes en valores. Le apasiona poder influir positivamente en su crecimiento académico y personal, ayudándolos a desarrollar habilidades y actitudes que les servirán para la vida. También, disfruta el contacto humano que implica ser docente y la oportunidad de crear un ambiente de respeto y motivación.

Un buen educador es aquel que busca impactar positivamente en su alumnado. Vela por el bienestar e intereses de ellos. Más allá de formar estudiantes, forma personas para la vida en sociedad. Y sobre todo que está dispuesto a aprender, incluso de los más pequeños”, culmina Hermes.

RL

 

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