Laura Altair Barreto de Corona docente del Recinto LNNM: “Ser docente de este recinto me ha marcado profundamente al enseñarme que la coherencia es la mejor herramienta pedagógica”

por Rafael Paulino
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Con una trayectoria que fusiona el rigor de la microbiología con la pasión por la enseñanza, la maestra Laura Altair Barreto de Corona se ha consolidado como una pieza clave en la formación de los futuros docentes de la República Dominicana.

Desde el Recinto Luis Napoleón Núñez Molina del ISFODOSU, la actual Coordinadora del área de Ciencias de la Naturaleza lidera un proceso de enseñanza que define como una «metamorfosis» de sus estudiantes.

“Ser docente de este recinto me ha marcado profundamente al enseñarme que la coherencia es la mejor herramienta pedagógica, sin duda alguna ha redefinido mi identidad como profesional de la educación. Me ha marcado la cultura de la excelencia y el compromiso social que caracteriza a la Pedagógica Dominicana”, agregó.

Nacida en el estado Mérida de Venezuela, y formada en la Universidad Central de Venezuela y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, la trayectoria de Barreto es un testimonio de excelencia.

Con una especialización en Micología y 15 años de investigación en biología molecular y bioquímica, su llegada al país, hace siete años, marcó el inicio de un compromiso profundo con la educación dominicana, inicialmente a través del programa de Profesionales Internacionales de Alta Calificación.

Para la maestra Barreto, ser científica y docente son dos caras de la misma moneda, pues considera que la divulgación es parte fundamental del quehacer científico. Bajo esta premisa, ha impartido asignaturas críticas como Biología Molecular, Evolutiva y Botánica, además de liderar el rediseño de programas académicos y participar activamente en proyectos de investigación financiados por la institución.

Su enfoque pedagógico trasciende las pizarras. Como investigadora y docente de postgrado en Educación Ambiental, Barreto enfatiza la urgencia de formar docentes con conciencia climática, convencida de que en las manos de los educadores reside el cambio necesario para enfrentar amenazas actuales como la contaminación por plásticos y el cambio climático.

“Me siento profundamente inspirada por la resiliencia de los estudiantes dominicanos, a quienes acompaño desde las aulas hasta importantes escenarios de investigación como el Congreso Estudiantil de Ciencia y Tecnología”, afirmó.

Con la mirada puesta en realizar un doctorado en Ciencias de la Educación en el mismo ISFODOSU, la maestra continúa aportando al crecimiento de la casa de altos estudios.

Esto queda demostrado con sus participaciones: como especialista del área de Biología en el rediseño de la Licenciatura de Educación Primaria segundo ciclo de la Normativa 0123; siendo parte del Grupo de Investigación en Didáctica de las Ciencias de la Naturaleza del Recinto LNNM e impartiendo clases en la Especialidad en Educación Ambiental, que ofrece el ISFODOSU.

Para ella, un buen educador es un agente de cambio que no solo transmite ciencia, sino una ética de respeto por la vida, formando profesionales capaces de mejorar sus comunidades y proteger la biodiversidad de la República Dominicana.

A pesar de tener a su familia extendida distribuida por el mundo, Laura reside en Santiago junto a su esposo, sus tres hijos y su madre. Se define como una persona alegre y positiva que ve siempre el «vaso medio lleno», cualidades que traslada al aula para motivar a sus alumnos.

EC/ MS

 

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